Hacer lo máximo que podés en este momento

¿Ta has reprochado alguna vez no estar en tu mejor momento?

“El año pasado me organizaba bien”, “Hace dos años estaba en mi mejor peso”, “No entiendo por qué hace unos meses no me costaba nada comer bien y ahora sí “.

Todas estas afirmaciones parten de la premisa incorrecta: que debemos rendir lo mismo o tener los mismos hábitos toda la vida.

Lo cierto es que las condiciones, tanto externas como internas, mutan constantemente. Así es que debemos adaptar nuestros hábitos según el contexto y nuestro estado interno. Y no al revés.

Por ejemplo, en otras épocas yo comía vegetales casi exclusivamente de origen orgánico, compraba los productos de mejor calidad, hacía yoga varias veces a la semana y corría otras tantas.

Aun llevo en mi abanico de recursos cada práctica y cada hábito que incorporé en pos de mi salud. Aun corro, aun practico yoga, aun intento comer orgánico. Pero no todo el tiempo estoy practicando todo.

Mi realidad cambia, y con ella mis hábitos. No puedo exigirme rendir como en “mis mejores épocas”.

Cambia la situación financiera, cambia el número de integrantes de la familia, cambia el lugar de residencia, y con ello, el acceso a ciertos productos. Cambian las ideas, las experiencias y las prioridades.

¿Entonces cómo sabemos hasta dónde esforzarnos?

Es lógico que si debemos aceptar que todo cambia y que es necesario ser flexible y adaptarse, nos surja la duda de cuánto esfuerzo hacer o resignar.

Fácil: hacé lo mejor que puedas en este preciso momento. ¿Teniendo tu mejor versión como vara de medir? Sí. Pero sin ser tan autoexigente y entendiendo que frente a distintas circunstancias debemos actuar diferente.

Lo mejor que podés hoy no es lo mejor que pudiste ayer, ni lo que podrás mañana.

Aplicando las mismas técnicas que en el yoga, es necesario entender que lo que podemos hacer hoy no tiene por qué ser igual que ayer ni que mañana.

Algunos días soy más flexible y hago con facilidad ciertas posturas, y otros días mi cuerpo se siente más duro y contraído. Esto es normal, entonces no podemos forzarnos a estirar de más, aguantar más o hacer más esfuerzo del que nuestro cuerpo puede hoy. Porque así es como nos lastimamos.

De la misma manera tenemos que tratar todos nuestros hábitos: si hoy tenés un día superocupado y comés más sencillo o te movés menos, eso es lo que podés hacer hoy. En unas horas tendrás una nueva oportunidad de poner en práctica tus recursos.

Entonces mi consejo es que, sin perder de vista tu objetivo y la salud como prioridad, seas más flexible contigo cuando no podés hacer todo como quisieras. Mentalizate de que esta comida, esta cuota de movimiento, de vida social o espiritual, es lo mejor que podés hacer ahora mismo. Y eso no te define ni te limita en el futuro.

Cuanto más aceptemos nuestro máximo del momento, más rendiremos también. Porque en vez de perder el tiempo con autorrecriminaciones que nos paralizan y nos hacen abandonar nuestros objetivos, reconocemos nuestro esfuerzo y nos agradecemos por mantener el foco aun en la adversidad. Y esta base de autogratitud es la que nos habilita seguirlo intentando siempre en lugar de dejarnos vencer.

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